Continúa de Steken King 09
Muy puntuales estábamos en la puerta de la casa de Barbie. Aquello era emocionante. Vivía en un unifamiliar con piscina, como las grandes estrellas, como lo que era ella. Además íbamos a conocer a otros famosos, y eso nos ponía aún más nerviosos.
Pop, con su minivestido rosa y una discreta coleta en lo alto de la cabeza, sujetaba en las manos un paquete muy especial. Su prueba de fuego.
-Seguro que he cometido algún error –dijo nerviosa-. Cuando se lo ponga, tendrá algún agujero, o estará mal cortado.
-Estate tranquila. Lo has hecho muy bien. Además, esté como esté el vestido, ya no tiene remedio.
-Ay, no me digas eso…
-Pop, que es broma.
Llamamos al timbre del muro que resguardaba el terreno de la casa. No tardó en abrir una chica muy guapa de pelo castaño.
-Hola –dijo ella-. Soy Sporty, la asistenta de Barbie.
-Yo soy Steken King y esta es Pop Life. Barbie nos había invitado hoy a una fiesta.
-¡Claro que sí! Pasad. Os está esperando.
Pop, con su minivestido rosa y una discreta coleta en lo alto de la cabeza, sujetaba en las manos un paquete muy especial. Su prueba de fuego.
-Seguro que he cometido algún error –dijo nerviosa-. Cuando se lo ponga, tendrá algún agujero, o estará mal cortado.
-Estate tranquila. Lo has hecho muy bien. Además, esté como esté el vestido, ya no tiene remedio.
-Ay, no me digas eso…
-Pop, que es broma.
Llamamos al timbre del muro que resguardaba el terreno de la casa. No tardó en abrir una chica muy guapa de pelo castaño.
-Hola –dijo ella-. Soy Sporty, la asistenta de Barbie.
-Yo soy Steken King y esta es Pop Life. Barbie nos había invitado hoy a una fiesta.
-¡Claro que sí! Pasad. Os está esperando.

Sporty se apartó de la puerta para que pasáramos y entramos.
Por dentro se veía todo mucho mejor. El jardín que daba la bienvenida a la casa estaba cuidado al detalle. Nos acercamos hasta la puerta y Sporty nos abrió.
-Esperad aquí. Barbie os recibirá enseguida.
Nos quedamos en la entrada de la casa. Era, lo que se dice, digna de una estrella como ella. No le faltaba ni un detalle y a la vez no resultaba nada presuntuoso ni ostentoso. Como la mansión de una estrella humilde.
Salió Barbie, que iba preciosa con un dos piezas de falda blanca y top plateado y rosa. Se acercó a nosotros sonriente y tendiéndonos las manos.
-Gracias por haber venido, chicos –dijo dándonos un beso a cada uno-. Ya veréis qué bien lo vamos a pasar.
-Gracias a ti por habernos invitado –añadí yo-. No hemos hecho más que entrar en tu casa, y ya lo estamos pasando en grande, te lo aseguro.
Pop le tendió el paquete de papel que contenía su vestido.

-Toma, Barbie. Espero que esté a la altura.
-¡El vestido! –dijo emocionada-. Solo con que sea la mitad de bueno que el que llevas puesto, me va a encantar.
-Muchas gracias.
-Mientras me lo pongo –dijo Barbie-, pasad al otro lado de la casa. La gente está en el jardín trasero. Allí va a ser la fiesta. Ahora cuando vuelva hablamos, que tengo mucho que agradeceros.
Barbie se fue por una puerta y Pop y yo nos miramos como si aún no pudiéramos creernos estar viviendo aquello.
Otra puerta que teníamos en frente se abrió y apareció Sporty.
-Pasad por aquí –dijo haciéndonos señas para que la siguiéramos.
Cruzamos la casa y salimos al jardín, donde nos quedamos aún más con la boca abierta. Había un montón de gente guapa y, entre ellas, alguna cara que nos resultaba familiar por las revistas y el cine.
-Ay, Steken. Nosotros no estamos a la altura de esto…
-No digas eso. Vamos a disfrutar, que no sabemos si alguna vez se repetirá.
-Seguro que el vestido le queda fatal.
-No seas ceniza, Pop.

La música sonaba al volumen justo y algunos bailaban al lado de la piscina. Era como un sueño hecho realidad. Como descubrir que todo lo que me habían contado y lo que había visto en la tele, de pronto descubriese que era real. Deseé formar parte de aquello, aunque era consciente de que mi mundo era otro muy diferente, pero eso no iba a hacer que no me lo pasara bien en una noche que seguro recordaría en mucho tiempo.
De pronto la música se detuvo y se hizo el silencio. Las luces se apagaron y todos se giraron hacia la casa. Nosotros, que estábamos en medio, nos apartamos y también miramos hacia la puerta por la que habíamos salido al jardín. Allí se encendió una luz y apareció Barbie con el vestido de Pop puesto…
El silencio duró poco. La ovación fue tal, que pensaba que nos quedaríamos sordos. Todos aplaudieron el look de Barbie como si estuvieran viendo a una diosa, y no era para menos. Parecía una diosa. El vestido había quedado espectacular. Un palabra de honor rosa con bordados en lentejuelas fucsias de tubo y volante sobre las rodillas. Un cinturón de tachuelas rezaba la palabra Barbie y mirándola así vestida parecía más bien una aparición celestial024. Jamás había visto a nadie más bella que Barbie esa noche.

Pop no tiene por qué preocuparse, Barbie está preciosa! Y no es por nada, pero Steken corre peligro de enamorarse de ese ángel caido del cielo... Por cierto, se te echaba de menos, bss!
ResponderSuprimirQue guapa!!! normal que les haya dejado a todos sin palabras, Pop, se puede sentir orgullosa!
ResponderSuprimirTe digo lo mismo que Rossetti, se te echa de menos
Es verdad, teníamos ganas de volver a leerte! La cosa está que arde, y Barbie triunfa con ese vestido! Tengo curiosidad por conocer al resto de las invitadas a la fiesta de Barbie, espero que Steken nos dé a conocer a alguien más ;)
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